dimarts, 24 d’abril de 2007

Francesc Arago

DOMINGO FRANCISCO ARAGO (*)

(*) Extret de l’Enciclopedia universal ilustrada europeo americana, Espasa, Barcelona [1905-1930], vol. 5, 1181-1182

Célebre físico y astrónomo francés (Estagell, Perpiñán, 1786-París, 1853).
En 1804 ingresó en la Escuela Politécnica, y al salir de ella fue agregado en calidad de secretario al Bureau des longitudes, prosiguiendo con Biot la tarea comenzada por Delambre y Mechain de medir el arco de meridiano de París desde Dunquerque a Barcelona, operación que continuaron hasta la isla de Formentera. Al empezar la guerra de la Independencia, fue detenido por sospechas de espionaje y preso en el castillo de Bellver, de Mallorca, de donde logró evadirse, pasando a Argel; pero a su vuelta cayó en poder de un corsario español, siendo de nuevo traladado en calidad de preso al fuerte de Rosas y luego a Palamós. Por fin pudo demostrar su inocencia consiguiendo la libertad en 1809 y, al regresar a su patria, fue nombrado profesor de la Escuela Politécnica, y en 1830 director del Observatorio. La Academia de Ciencias de París le recibió a la edad de veintitrés años, pasando por alto los preceptos de su reglamento y le eligió más tarde (1830) secretario perpetuo, en reemplazo de Fourier. Arago trabajó (en compañía de Biot hasta 1816) sobre óptica.
Entre el número extraordinario de trabajos que forman sus obras completas publicadas en 1856 y 1857 por Barral en París, en las que es de admirar la potencialidad de trabajo de Arago, que se ocupó de astronomía científica y popular, mecánica celeste, meteorología y física cósmica, geografía física y óptica, descuellan los siguientes, que son sin duda alguna los más originales, y a los cuales va unido aun hoy su nombre:
1º. el descubrimiento de la polarización rotatoria magnética, que le valió la medalla Copley.
2º. el descubrimiento de la polarización cromática;
3º. el del polariscopio, que le permitió comprobar muchas deducciones teóricas de Fresnel, así como estudiar la polarización del cielo; y no fueron menos fecundas sus investigaciones acerca de la electricidad, el magnetismo y sobre fotometría, inventando un fotómetro.
Pero la mayor parte de los servicios que Arago proporcionó a la ciencia no son los que pueden deducirse de sus trabajos; fue, en efecto, un profesor modelo, a cuya cátedra acudían presurosos gran número de alumnos; era persona que infundía alientos a sus compañeros, daba consejos utilísimos a los que se dedicaban al estudio orientándoles en sus investigaciones y sugiriéndoles métodos nuevos.
Hizo trabajos con Dulong para determinar las tensiones máximas del vapor de agua hasta 212º y contribuyó eficacísimamente a la adpoción de la teoría de las ondulaciones del éter en óptica. Distinguíase por su gran facilidad de palabra, una gran potencia de asimilación y un gran talento para hacerse inteligible de todo el auditorio. Poseía además una prodigiosa memoria, que le permitía recordar pasajes enteros, que sólo había leído una vez, condición que, al perder la vista en los últimos años de su vida, le permitió proseguir con sus trabajos, pues le bastaba oir una sola lectura para recordar los cálculos y textos más complicados, a los que unía una habilidad incomparable para exponer en su cátedra los más arduos problemas científicos, en forma tan clara como amena, refiriéndose que llegó a enseñar astronomía a los alumnos que desconocían las matemáticas, avaloradas estas dotes siempre por su entusiasmo y perseverancia en el estudio
Colaboró con Gay-Lussac desde el año 1809 en la redacción de los Annales de physique et de chimie, y como miembro del Bureau des longitudes redactó también el Annuarie de esta corporación y su Connaissance du temps. Escribió, además, la Astronomie populaire (París, 1834-1835) e Historie de ma jeunesse, publicada por Humboldt en Bruselas y Leipzig en 1854.
Diputado desde el año 1831 se afilió, desde luego, al partido republicano. La revolución de febrero de 1848 le designó para miembro del gobierno provisional, en el que desempeñó el ministerio de Interior y el de Marina, desde donde inició la abolición de la esclavitud en todas las colonias francesas. Cuando este gobierno depuso su autoridad, fue nombrado por la Asamblea constituyente miembro del Comité ejecutivo, en cuyo puesto demostró brillantemente su valor en las sangrientas jornadas de la Revolución de Juunio de 1848. Después de estos sucesos la Asamblea le nombró miembro del Comité de Guerra. Al advenimiento del Imperio se retiró a la vida privada.
Se hizo una colección completa de sus obras, bajo la dirección de Barral en París (1854-1862; 2ª ed. en 1865).
Su patria, Perpiñán, le erigió una estatua (por A. Mercié) en 1879; París otra, en 1893, detrás del Observatorio.


Nota: aquest text l'he enviat a l'Associació Balear de Matemàtiques "Xeix"